Escribo a escondidas, con los gritos en el piso de abajo y con el eco en mi cabeza.
Escribo a escondidas y a solas, como todo lo que se escribe.
Escribo sin aire cálido y sin buena imagen.
Pero estoy escribiendo y eso es lo que importa.
En esta franja de tiempo y entre cuatro paredes, sin color ni presión, escribo para no olvidarme de como se sienten mis pensamientos sobre las teclas.
Son fríos y caen con todo su peso sobre el teclado. Así escribo. Así escribimos todos los que lo hacemos, independientemente de que sentimiento ocultemos.
Todos nosotros escribimos a escondidas, a solas, con frío y sin buena imagen. Pero escribimos, que es lo que importa.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
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