Mi círculo es un lugar donde no se entienden mis bromas, dónde los abrazos faltan y la mirada se cambia de lado a lado de la casa, cualquier cosa con tal de no cruzarse con ninguna otra alma.
Donde la vergüenza por lo que soy se siente como error, así como el error de ser lo que soy.
Mi casa es un bloque de suelo fino, con muchas grietas que entre horas y dejar pasar la vida, a veces tiembla y pincha, la ansiedad que le da la rabieta y te grita.
En este lugar no tienen cabida las conversaciones con un sano amor ni las noches sin techo.
Porque querer mucho pero con miedo y sin cuidado, es preocupación, victimismo y lastre para el cuerpo.
Mi círculo es difuso, no se mueve no se expande y no se comporta como un círculo sino como un agujero solo crece en profundidad y cuando vi tu foto, los dos claveles uno rojo y uno blanco, ya no eran sofás sino flores y ya no era yo sino ella y ya no había un a lo mejor ni un ojalá me sane.
Un ya no puede ser por ti, ahora debo seguir por mi.
Mi círculo corroe, y espanta, y yo le enseño y le muestro como hacerlo suave, como querer bien y bonito.
Por el camino acabo en el fondo y desde ese fondo confieso que hay una honestidad, vulnerabilidad y certeza humillante de lo que es lo que queda cuando tú sanas... porque entonces todo mi círculo parece huir.