He sido testigo de tu perversión e inocencia. Vamos. Deja que me llene tu frío y tú calor. Quieres salir constantemente al balcón. En pleno diciembre yo recuerdo cuando esperaba a que llegara la Navidad. Al fondo, en el cielo, se veía un trineo. Una luz sobre una antena hacía que se encendieran todos mis sueños.
Antaño pensaba que era solo una tonta idea para hacer feliz a una niña inocente. Ahora esa luz creo firmemente que es ella. Guíame. Se mi norte. Cuídame aunque te cueste no tocarme. Desde el cielo o desde tu cama, siempre me guías firmemente, ninguna sabe hacia dónde pero espero que así sea hasta la muerte.
viernes, 14 de diciembre de 2018
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