Me dijiste que si duele, que sople, todos los días.
Como si fuera una herida, que se vaya el ardor y me llene el alivio...
Ayúdame a soplar, no te canses de mis heridas.
No tenía mucho misterio ese dolor de garganta, con esa molestia en el oído, había enfermado de nuevo. La tos le recordaba cambiar la postura...
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