jueves, 25 de junio de 2026

Todo final acaba en un principio

No tenía mucho misterio ese dolor de garganta, con esa molestia en el oído, había enfermado de nuevo.

La tos le recordaba cambiar la postura a ratos, ir bebiendo agua y darse un respiro del bucle de pensamientos que no cesaban en la cabeza.

Recordó como cuando era pequeño, lo mejor que tenía era el saber cómo acabarían las cosas, daba igual cómo las empezara, pero no paraba hasta que el resultado no fuera el que en su cabeza sabía que era el correcto.

El que se había propuesto.

Era difícil saber dónde estaba ahora ese chico.

Ahora era justo lo contrario, sabía como empezaban las cosas, él siempre empezaba las cosas, el primer match, el primer beso, la primera palabra de la conversación, la primera muestra de arrepentimiento, los primeros momentos de la comida familiar, el primer acto de levantar el teléfono y llamar... Él sabía como hacer para que funcionaran las cosas al inicio, pero el final se escapaba totalmente de su control

De nuevo vino la tos y con ella la respiración agitada las palpitaciones el dolor de garganta el oído que palpitaba hacia abajo por toda la mandíbula.

Cerró los ojos, el pelo lo tenía recogido, le sudaba la espalda y las rodillas.

Dolía todo, también dolían los principios que había construido y los finales que ya siempre le sorprendían estaba sentado, resistiendo el calor y el cansancio. Las yemas de los dedos secas se rozaban en un movimiento fantasma que le recordaba que seguía pasando el tiempo y que tenia que actuar.

Pasaría, lo que no sabía ya era como, pero pasaría, acabaría y solo quedará una mochila más grande para guardar unas pocas piedras más.

No quería olvidar, aunque viera como espectador de un drama su propia vida, no quería olvidar.

Podría ser que ya no pudiera controlar el final, pero podía aprender de todos los que viviera hasta que por lo menos recordara que todo final también acaba en un principio.

jueves, 4 de junio de 2026

1 2 3, cuenta bien

 Cuenta bien, desde el principio

Qué te costó

Qué te hizo volar

Qué te valió la pena

Qué te quitó lo que querias

Qué volverías a pagar 

Qué vas a ser

1

2

3

Cuenta bien, que esta vez la tercera será en infinito.

domingo, 24 de mayo de 2026

Mi círculo

Mi círculo es un lugar donde no se entienden mis bromas, dónde los abrazos faltan y la mirada se cambia de lado a lado de la casa, cualquier cosa con tal de no cruzarse con ninguna otra alma.

Donde la vergüenza por lo que soy se siente como error, así como el error de ser lo que soy.

Mi casa es un bloque de suelo fino, con muchas grietas que entre horas y dejar pasar la vida, a veces tiembla y pincha, la ansiedad que le da la rabieta y te grita.

En este lugar no tienen cabida las conversaciones con un sano amor ni las noches sin techo. 

Porque querer mucho pero con miedo y sin cuidado, es preocupación, victimismo y lastre para el cuerpo.

Mi círculo es difuso, no se mueve no se expande y no se comporta como un círculo sino como un agujero solo crece en profundidad y cuando vi tu foto, los dos claveles uno rojo y uno blanco, ya no eran sofás sino flores y ya no era yo sino ella y ya no había un a lo mejor ni un ojalá me sane.

Un ya no puede ser por ti, ahora debo seguir por mi. 

Mi círculo corroe, y espanta, y yo le enseño y le muestro como hacerlo suave, como querer bien y bonito.

Por el camino acabo en el fondo y desde ese fondo confieso que hay una honestidad, vulnerabilidad y certeza humillante de lo que es lo que queda cuando tú sanas... porque entonces todo mi círculo parece huir.

domingo, 11 de enero de 2026

Al 2025 se le cae la máscara de la acción

Un templo de pegatinas.

Una lágrima de mentiras.

Una comida de foto.

Unos bailes para el olvido.

Un proceso doloroso.

Un beso, solo eso.

Feliz año, eso quiero.



martes, 9 de diciembre de 2025

Reyes Magos 29

Queridos Reyes Magos, llevo casi un mes estremeciéndome por dentro, porque ya llegan las navidades.

Disculpad la demora de la carta, pero no tenía ganas.

Aunque siempre lloro con las pelis en las que un tipo corriente os saca de un apuro y salva la Navidad con el amor de su vida, ya me pica que no me pase a mi. 

Os pediría otra vez a una pareja como Helena, pero que poca chispa tenía. Daba la postal de peli romántica perfecta, pero aburría hasta al muérdago, así que no. Y a un Raúl ni de lejos, que me dejó con las astas preparadas para tirar del trineo de vuestro colega Noel.

Este año, con que la teoría de diciembre deje de cumplirse conmigo me quedaría satisfecha, ya sabéis la que dice que todo lo que construyes en enero se te cae encima al final.

Y aunque también sonrío con las calles iluminadas y al veros en la cabalgata, cada año se me hace más cuesta arriba. Y es que la frase de “este año según mi presupuesto os lleváis todos un abrazo” ha pasado de ser un meme a una realidad.

Y no me hace ninguna gracia. Así que a un dinerillo no os diría que no.

Tampoco os voy a pedir que me ayudéis a cumplir los propósitos de año nuevo, porque no tengo ganas de hacer ninguno, la verdad.

Además, el año pasado ya me di cuenta de que siempre me ponía la misma meta en enero:

Básicamente, dejar de ser yo, para ser alguien mejor.

Y la verdad que visto así, es normal que nunca lo cumpla.

Supongo que la magia de la Navidad es que cuando empieza, nunca me veo capaz de superarla, pero cuando acaba, incluso la echo un poquito de menos.

Sé que mamá os pidió que yo naciera y se lo cumplisteis. Tal vez solo cumpláis deseos de esos, tiernos y ñoños. Por si acaso, por si nadie más lo pida y que no se diga que esta mente privilegiada no lo ha tenido en cuenta, os pido la paz mundial, la cura del cáncer y que mi abuela todos los años vuelva a emborracharse con sidra, de la que le gusta a ella, esté donde esté.

Feliz navidad.

P.D Por cierto, aunque no me traigáis eso del dinerito, os dejaré unos bombones bajo el árbol, para que os vayáis contentos a la siguiente casa y a ver si con ellos os estirais más.

P.D2 El árbol este año es una tira de luces led en zig zag pegada a la pared con celo que no cabía el otro en este alquiler.



Da la vid

 Te tengo que dar las gracias por tu siempre amable mirada, tus puertas abiertas, tu ilusión a trompicones, los saltos de fe que dabas cuando me mirabas.

Te agradezco las tardes en el sofá rojo y en marrón también. Te agradezco la botella de agua familiar que nunca faltaba y que ahora siempre empaña mis recuerdos de lo que pudimos crear...

Pero nos pudo el miedo, la duda, el ahora no y el que dirán.

No supe gestionar tus negativas y no supe gestionar las lágrimas tras volver a sentir todo lo que guardaba a buen recaudo bajo mi piel, no supe hacer más cuando decidiste que ya bastaba, no supe ver que aunque tal vez lo intentaras, ya no querías nada.

Me diste durante un tiempo la vid

Tus ojos fueron amparo de los peores días y aún así, mi corazón no pudo parar ahí.


martes, 9 de septiembre de 2025

Idea equivocada

No entendemos la vida porque no hay forma de entenderla. 

La vida es el constante error de vivirla.
Errar constantemente es lo que le da sentido a la vida.
El error de vivirla es la vida en si misma, ya sea en compañía o soledad.


"Si no se siente bien, tal vez no haya que hacerlo" Mentira. Que te salgan los dientes no se siente bien, estudiar para un examen que has suspendido varias veces, no se siente bien. Dejar una relación tóxica no se siente bien, pero es bueno, transforma, eleva, te hace sentir, te hace vivir.

 Vivir, caerse, levantarse, equivocarse...

Quiero ser la que se puso a si misma en un buen lugar porque se lo merecía, quiero ser la que capeó los miedos y los fantasmas como pudo, con la calma que le correspondía. 

Quien vio belleza, vio abundancia y vio potencial y lo tuvo, desde la carencia, desde el "ya basta", desde las ganas de transformar su vida. 

La carencia es, de hecho, uno de los mayores motores del cambio, si lo canalizas bien, al contrario de lo que se suele decir. 

No necesitas algo, sino que lo coges, porque es para ti y punto. 

Es no dejar opciones al mundo a que te digan que no puedes, que no es tuyo.

En definitiva, ya estás cometiendo un error, ¿qué más da vivirlo sin miedo?



sábado, 28 de junio de 2025

Lápices

 ¿Recuerdas los lápices del colegio?

Los de punta del 2, negros y amarillos.

El otro día pensé que eran como una abeja, si afinabas bien la punta, mejor letra hacía pero era más probable que se me rompiera.

Puede que sea afinar mucho, pero creo que la forma de encontrar nuestro renglón en el mundo para escribir nuestra historia, depende de lo afilada que tengamos la punta. 

Lo exigentes que seamos con el mundo, o dicho de otra forma, lo afilada que tengamos la punta que sacamos al mundo, dará como resultado rompernos por el esfuerzo de siempre estar hilando fino o dejar por ahí marcado algún trazo más grueso porque dejamos que se nos desgaste la punta.

Aquí todo vale, no hay juegos, pero sí inconsciencia. No es inocencia, es inconsciencia. Un papel en blanco para crear, mil líneas que escribir...


Qué peligroso me parece enfrentarse al mundo con un papel y una punta de lápiz afilada, qué locura es el empezar a escribir un papel de niño y acabarlo siendo viejo y pretender que la punta sea igual de fina, que la letra no haya cambiado y que la historia tenga coherencia.

Pero de alguna forma, siempre lo logramos, todos acabamos escribiendo nuestra historia con nuestro propio idioma y lenguaje, eso es admirable.

Estamos hechos para contar nuestra historia, con un lápiz, aunque sea sin punta.




sábado, 24 de mayo de 2025

Despedidas

No es lo mismo que te despidan de tu trabajo que en una cama de hospital.

No sabe igual despedirte de tu piso de soltero que de casa de tus padres.

No es lo mismo pero sí.

Hay un "casi igual" que desequilibra la balanza. 

No es lo mismo pero tú tampoco y lo que a una vez le querías decir adiós, de repente lo echas de menos.

Y de lo que jamás te imaginaste que podrías despedirte, ya ni lo piensas.

Esa balanza desequilibrada, realmente equilibra la importancia.

Un adiós que te enseñó lo que es la libertad siempre pesará más que un adiós inevitable.

De momento, aquí, todavía no ha llegado el momento de decir adiós tacitas.

Gracias y hasta luego.




viernes, 9 de mayo de 2025

No ha cambiado nada

No ha cambiado nada, tanto tiempo, tantos sueños, tantas ganas...

Nada.

No hay nada como la constancia de algo. Aunque sea malo.

Ver como la muerte que de forma constante forma parte de la vida.

Viene de frente y se va sin despedirse.

Como el ácido sobre el mármol, que no dejará de ser corrosivo y mermar su brillo.

Todos tenemos algo constante dentro, podrido, que nos devora que nos oxida hasta el final y con ese algo somos y vivimos y seguimos creyendo en algo así como la inmortalidad.

Una inmensidad ajena a la vida que inevitablemente bebe de ella.

No ha cambiado nada, todo es blanco o negro. Y en medio, tantos grises como segundos tiene el tiempo.




sábado, 5 de abril de 2025

Conocernos y concedernos

 Nos falta conocernos más a nosotros mismos, pero conocernos con todo.

Conocer por qué nos alteramos es práctico, pero saber por qué recurrimos a alterarnos es conocerse.

Conocer qué queremos cenar y poder cocinarlo es fantástico, pero saber qué hacer cuando nos encontramos ante la imposibilidad de satisfacernos, eso es gestionarse desde el autoconocimiento.

Hilaré más fino, conocernos, pero conocer qué es lo que realmente queremos ser y vivir... y tener la fuerza de mantener la acción necesaria hasta conseguirlo. Eso es ser, ser de verdad.

Conocernos, darnos lo que queremos, sanar todos los retazos de autoexigencia forzada hacia un camino que nos corrompió y que ahora no podemos deshacer. 

Conocer para dar y dar para sanar. 

Conocer para concederte la libertad.

Cuánto poder.


miércoles, 2 de abril de 2025

Incluso muertos




Mi abuelita me decía que no me fiara de nadie, que en la vida me iba a encontrar con gente de toda clase.

Somos recuerdos en la mente de aquellos que nos quisieron, y una vez marchamos, lo que dijimos e hicimos es lo que se queda en el mundo de los vivos, aún actuando. Como si tuviéramos voluntad propia incluso muertos.

Por eso creo que los fantasmas existen y por eso creo que mi abuelita no sabía nada de esto cuando me repetía: "No te fíes nunca nunca de nadie más que de tus padres... y a veces, ni de ellos".

Ella no podía saber que yo crecería tras un muro de mi corazón, agazapada en una esquina, desconfiando de la vida. Ella no podía saber que me fiaba más de mis fantasmas que de mí misma.


miércoles, 12 de marzo de 2025

Eventos canónicos

Los eventos canónicos son esos que te hacen conectar cables y decir, vaya, así que cuando todo el mundo hablaba de ser adulto se refería a esto.

Lo de ser adulto es un ejemplo, claro, pero Sara tenía muy presentes todos los eventos canónicos de los que le habían advertido.

De hecho, se había empezado a plantear que toda la vida le parecía un evento canónico. Pero al revés.

A ella todos le salían al revés. Siempre le habían dicho

"Ya verás qué liberada te sentirás cuando empieces una nueva relación"

"Ya verás qué ganas de ser madre te van a dar cuando tengas 30"

"Ya verás qué complicada es la convivencia en pareja"

"Ya verás que cuando tengas un trabajo estable no querrás que se acabe"

Y una tras otra iban cayendo en picado y rompiéndose en mil pedazos, igual que las ideas preconcebidas que seguían a esos supuestos eventos.

De hecho, cuando empezó una nueva relación tras su ruptura con el guitarrista macarra que le llevó a los mejores conciertos y las peores lloreras de su vida, empezó una relación con una barista que a pesar de que le hacía los mejores cafés de la zona, no consiguió quitarle la añoranza y el pesar del pecho.

Daba igual lo enamorada que estuviera, sus sentimientos necesitaban, aparentemente, más tiempo que los de los demás para perder fuerza,

Cuando tenía 25 estaba mucho más emocionada con la idea de ser madre que con 30.

Cuando se fue con su pareja a vivir, pensó que simplemente la vida era infinitamente más fácil y barata.

Cuando tuvo trabajo estable, se pasó los siguientes 5 años rezando por que se acabase, hasta que la despidieron.

Solo hay un evento canónico con el que estuvo de acuerdo y es el de "Ya verás cuando vayas al supermercado, te darás cuenta de lo caro que es vivir".

Efectivamente, nunca había mirado un aguacate con tanto respeto como cuando tuvo que racionarlos como pequeños y cremosos lingotes de oro.

A Sara todo le salía al revés y aunque estaba agradecida con la vida por todo lo que le había dado, muchas veces se sentía tremendamente fuera de lugar, pero realmente, lo único que le faltaba era dejar de comparar su vida con la de los demás. 

Porque ella era diferente y sentía, podía ver y bailar entre las líneas de lo mundanamente establecido y lo fugaz de lo divino en cada cosa. Podía ser, más allá de cualquier norma social, más allá de todo y de todos.

Así que Sara vivía sin miedo al borde de la hipocresía, sonriendo a quienes se identificaban con ella porque pensaban que compartían esos eventos canónicos que se supone que te convierten en uno más y siguió bailando por los márgenes y a compás y guardó en una libretita sus verdaderos eventos canónicos, alejados de todos los demás.


Se lo dedico a Marina, gracias por hacerme libre y por que me mueva siempre a destiempo, entre líneas y que parezca que sé bailar.






domingo, 12 de enero de 2025

Familia, amor, salud y tacos

Menos mal que no tuve que irme, que no hice caso ciego de quienes me decían déjalo todo y prueba a alejarte.

Pude entender que madurar y hacer mi nido no era abandonar el que me habían dado mis padres,  pero sí poner distancia.

Qué lección de vida más complicada.

Al final solo había que decidir ir a cenar unos tacos un domingo noche con una persona a la que quieres, o dos, o tres, o contigo, pero ir. Y cenar el taco, hablar con el camarero, pasear hasta casa y hacerte un colacao antes de dormir mientras escribes lo que sientes.

Al final la felicidad solo era cuestión de volver a lo de siempre.

Dar las buenas noches a quien quieres. Dormir sin miedo del día siguiente.

"Podemos tener dinero pero nunca seremos más ricos que ahora" Eso me ha dicho hoy mi madre, mientras comíamos en familia y todos con salud. Qué sabia es, qué suerte tengo, qué ganas de seguir volviendo a lo de siempre y que un domingo sepa a familia, amor, salud y tacos.



domingo, 5 de enero de 2025

La música de la sala y el plan B

Era uno de esos días en los que se me hizo bola la espera. Estaba a un paso de lograr un sueño y me sabía a nada, insípido. 

Fue como una destrucción de matices que anhelan el éxtasis. Contradictorio. Dentro de mi cuerpo, sin tener una dirección hacia la que remar se notaban suspiros precedidos los unos de los otros.

Todo el mundo a mi alrededor parecía tener claro que si seguían un camino, tendrían un claro destino. 

Por eso les era tan fácil elegir o cambiar, siempre tenían una seguridad de que A conduciría a B.

Pero no. 

En el mundo existe una Dacy, una chica de 1.60 cuando la levantaba el médico y de 1.20 en la silla de ruedas. 

Una moto de agua en sus vacaciones familiares se llevó sus piernas y con ellas su plan A ya no conducía a B.

También están un Pedro y una Virginia, banquero y panadera con una bonita casa en la playa que acaban teniendo un hijo ciego y el funeral del gemelo. 

A veces hay Perdos, Virginias y Dacys muy preparados por ahí que hacen que las cosas que te llegan sean fáciles de llevar. 

Ojo que también hay personas que planeaban llevar una vida ordinaria y resulta convertirse en la más extraordinaria de todas. ¿Qué hay de esa refugiada de guerra que publicó un poemario y ahora es escritora de éxito?

Se cambia el plan pero siempre se camina hacia delante.

En mi caso, como no hay plan A, puedo quedarme sin manos que no me chafarían el plan, solo la vida. 

Posiblemente solo hasta entender que realmente mi plan A es vivir una vida de infinitos planes B.

La música de la sala de espera de repente cambió y entró un chaval joven.

– ¿Eres Sofía?

– Sí

– Te vamos a publicar el libro, pasa con el editor para firmar.

Sonreí sin sentirlo, firmé, sueño cumplido y ¿ahora qué?

Miré por la ventana del despacho de la firma. Había una nube con forma de Perdo, Virginia y Dacy. Había una nube con forma de B. 

Sonreí y pude sentir que mi camino sería para contar miles de planes B o no sería.

– Gracias por todo y feliz año

– A ti y enhorabuena. Feliz año.




jueves, 5 de diciembre de 2024

Qué buen momento

Qué buen momento para ser una pieza más de la partida y salir del tablero.

Qué buen momento para saltar, aunque sea demasiado hacia arriba.

Qué buen momento para soltar, por mucho que duela todo más en el vacío.

Qué buen momento para decir lo que pienso, por fin puedo hacerlo sin una guerra de por medio.

Qué buen momento para tener un punto y a parte en este mundo.

Qué buen momento para que nadie me reconozca.

Qué buen momento para volver a ser.

Qué buen momento para preguntarme quién quiero ser.

Siempre es un buen momento, pero este en especial... qué buen momento.


lunes, 25 de noviembre de 2024

Y de repente

todas las canciones de amor sonaban para mi, no para nosotros y me permití sentir una pieza de corazón que guardaba para los recuerdos. 

Qué cosas más extrañas pasan cuando duele el alma y es que cuando todo se viene abajo, el arriba no deja de existir por mucho que no lo veamos.

Qué duro gustarle a todo el mundo menos a ti mismo. Qué duro ver belleza en todo, tanto lo que tienes como lo que no. Qué duro es venir a este mundo a sentirlo todo y a ver los colores y a vivir la magia y a creer en el amor y en la vida y en lo que conviene. 

Qué duro creer en el amor romántico que se queda cuando tienes que darte cuenta que soltar es el mayor amor que pueden darte y que puedes dar.

Y cómo duele, qué bonita tiene que ser tu alma, qué fuerte, qué vulnerable, qué sutil, qué herida más grande te ha quedado para enseñarme a soltar para enseñarme que no es que no pase nada, siempre pasa todo y en ese todo hay amor, hay apego, hay dolor, hay libertad.

Qué duro ver todo por lo que he pasado sin amarme, qué duro ver todo lo que te he hecho pasar por no amarme, qué duro sentir que podría haber ahorrado tanto dolor si me hubiera querido antes, si hubiera comprendido antes que las reglas del juego nunca me las explicaron y yo lo entendí todo mal.

Nadie es más valiente por soltar o por quedarse, toda decisión supone de una fortaleza inimaginable, todo movimiento implica cambio y el quedarse es un cambio que transforma hacia dentro, que expande o comprime, que hace que llegar muy lejos, profundo y lento. Y cuando estás ahí, cuando te has roto para poder quedarte, cuando has confiado, cuando has intentado todo y aún así o todo o nada te convence, una parte de ti muere para siempre porque ha dejado de ser por si misma para ser parte de un todo consciente. Y no está mal, no pasa nada, pasa todo.

Soltar es la cruz de un duelo doble, soltar es llorar la pérdida antes de tomar la decisión, soltar supone heridas invisibles e injustificables en el exterior y una vez sueltas, sin arnés, sin cuerda, sin paracaídas, quien se cae eres tú y el mundo lo ve y tú solo te sientes libre a la vez que sabes, como el que se tira de lo alto de un tejado, que igual no era la mejor idea, pero es la única que pudiste tener. Y no está mal, no pasa nada, pasa todo.

Ojalá me hubieran dicho que no hay una decisión mala. Hubiera preferido saber antes que el imperativo categórico de Kant sobre la moral no era más que una opinión subjetiva con valoración de los hechos desde la conveniencia, porque sin moral y sin buenas o malas decisiones, 

sábado, 10 de agosto de 2024

Como en los 80

Pañuelo en la cabeza, como las chicas de antes, gafas enormes y unos labios perfectamente hidratados


"A la mierda" dijo girándose por última vez antes de entrar al coche en marcha.


Un buen Cadillac, un par de maletas atrás y la felicidad que puede llegar a tener un niño con juguetes nuevos, ella por fin se iba para siempre.


Marchaba por la carretera a 80, con estilo de los años 80, con música de los años 80 y se sentía tan rebelde como los de los 80 en un escenario.


La sonrisa no podía borrarse mientras sabía que tal y como se alejaba no dejaba nada atrás. 

Lo que estaba conquistando al marcharse era algo más grande que ella misma, además, le acompañaba una certeza liberadora de que lo que ganaba era infinitamente mayor de lo que perdía.

En ese momento de su vida era capaz de hacer una contemplación honesta de aquello en lo que se había convertido en los últimos años; todo el sufrimiento por el que había pasado le habían hecho tomar decisiones que se llevaban a cabo implacablemente sin el menor rastro de duda. 


Y cuantísimo le gustaba eso a ella. No dudar de lo que hacía y saber que se llevaba con ella la estabilidad y paz de quien es coherente consigo misma.


Una lección de años que tuvo que desaprender para volver a aprender y valorar de verdad.



miércoles, 31 de enero de 2024

Enseñar y aprender

Enseñar y aprender.

Nunca imaginé que irían tan de la mano, que serían tan recíprocos.
Cuando fui alumna nunca imaginé estar enseñando a mis profes.
Siendo profe, nunca me imaginé ser alumna de mis estudiantes.

Pero me sorprendo cada día, viendo mi reflejo en ellos, aprendiendo de su forma de hacer las cosas, de pensar, de sus malos días y de los mejores. Mis mayores maestros, han sido ellos.

Ser madre e hija a la vez, mamá siempre me ha dicho que he sido el regalo, orgullo y la lección más grande. Me ha dicho que ha aprendido lo que vale la pena de verdad.

Me pregunto si alguna vez yo seré hija, madre y algo más.

Me pregunto si ser pareja de alguien y compartir mi ser, me hará a su vez llegar a ser en toda mi plenitud individualmente.

Espero que sí, no lo querría de otra forma.

Porque para enseñar hay que aprender, para amar te tienes que querer, para ser con alguien, debes, primero, ser.

Tal vez descubra algo de esto pronto. Ojalá contarlo aquí, en este trocito de casi toda una vida que dejo a merced de quien me pueda encontrar.

A veces no es tan malo encontrar fuera las ganas de amarnos a nosotros mismos.
A veces no es tan malo romper en la enormidad de nuestro sentimiento si podemos reconstruirnos después más grandes, con más matices, con más recuerdo de vida.

A veces, solo a veces, que alguien te haga querer mejorar, solo significa que has encontrado tu hogar.

jueves, 12 de octubre de 2023

Hoy se ha muerto una mamá

 No es lo mismo que se muera una abuela, que un amigo, que una mamá


Morimos todos, nadie sabe qué pasa después


Pero la muerte de una mamá es sin duda un pozo de dolor que aunque a la larga se aprenda a convivir con él, se arrastra para siempre y hasta siempre.


Me siento mal de pensar cuánta gente vive sin su mamá y papá, estoy muy agradecida de poder tener a los míos, independientemente de todo. Porque ese "todo" es nada, es nada comparado con el todo que realmente importa.


Gracias a la vida por haberme dejado a mi mamá todos estos años. Gracias al mundo por no haberme dado la espalda. Gracias a los tiempos por ser generosos con los años, horas y minutos que paso aquí.


Tan llena de salud que caminar no es un esfuerzo sino un placer. 


Tan llena de amor que no me asusta la carencia de él. 


Tan acogida, respaldada y bien rodeada que a veces hasta el mundo me parece un lugar hermoso


Ojalá poder ser la figura de mamá para todo el que ya no la tenga. 

Ojalá poder juntar las almas de quienes la tienen hoy rota.

Ojalá poder sanar y acompañar el dolor de todo el que ha sufrido la pérdida de a quién ama y de quién más le amaba.


Gracias por no ser yo una de esas personas.


Hoy se ha muerto una mamá y se han dejado de crear recuerdos con ella pero siempre vamos a poder tener fe en que volverán a verla.

Todo final acaba en un principio

No tenía mucho misterio ese dolor de garganta, con esa molestia en el oído, había enfermado de nuevo. La tos le recordaba cambiar la postura...