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Mostrando entradas de marzo, 2017

Por las telas de mi cuerpo

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Siempre descubro desde la cima de mi mundo que hay unos cuantos críos maltratando el culto. Desde la religión que me toca y la suerte sobrepuesta, me siento por encima del muro y me absuelvo yo sola.  Destruyo así mi política, mi procedencia con un origen húmedo y el camino recto que me acompaña.  Me deslizo y acabo con las leyes empeñadas a decidir lo que me toca, sobornadas para rasgar las telas de mi cuerpo. En coalición y sin bendición de autoridad que me salve del verso final.  
Hay muchas líneas que bailan al son del pentagrama, cortinas de humo en clave de mentira. El sol se esconde, no hay sitio para él y aún es mediodía.  Y es que religiones hay muchas, por esencia y sin descendencia que se prenden furiosas por su principio sin causa.

By: Kiissy

Un mundo que conoces

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Es un mundo que conoces, o quizás no. No tiene salida, ni puerta de atrás, no tiene un túnel por el que has entrado o podido llegar. Has alcanzado el mundo sin un camino, simplemente lo tienes, porque ahí estás.

Parece que sí, tienes esa sensación de llegar a alguna parte, el sentimiento mezclado entre el vértigo que encumbra una avenida tras otra y las rotondas de infinitas salidas. 

Las manos que han creado ese mundo que conoces se desperezan con un lápiz entre los dedos, alba tras amanecer... 

En este mundo, que parece que conoces hay un secreto muy bien guardado. Existe una reserva, de esas que enmudecen a los niños. Por cada maravilla que sueñas te inspira el alma una realidad semejante. 

Te pone alas para volar bien alto y bien corto.


By: Kiissy

El vestido

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Fragmento de la continuación de Fey y Merlotte.

Querida Uria, voy a intentar explicartelo todo.

No tengo palabras para expresar cuánto me llena escribirte, lo haré al ritmo de una música, suena en mi cabeza desde hace mucho tiempo... Desde que viví todo esto que te voy a contar... ¿Por dónde quieres que empiece mi amor?

Todo lo que conoces es cierto, todo eso que nos contaban de niños. Los monstruos, las leyendas, existen. Todos ellos viven en este lugar, no es una isla pero está rodeado de cielo y mar; tiene flores pero en el suelo no existe la tierra en la que germinan; se encuentran luz y oscuridad todos los días, pero no hay un horario ni un compás que mida el tiempo. 
Porque en ese lugar no es cuestión del tiempo que te queda sino del tiempo que tienes y si lo sabes, si lo cuentas, desaparece.  
He visto dónde empieza la lava de un volcán y su lengua me ha recorrido desde los pies hasta la cabeza, pero tranquila, no tengo cicatrices ni heridas. Me he excitado cantando a un dios y a va…