miércoles, 29 de marzo de 2017

Por las telas de mi cuerpo

Siempre descubro desde la cima de mi mundo que hay unos cuantos críos maltratando el culto. Desde la religión que me toca y la suerte sobrepuesta, me siento por encima del muro y me absuelvo yo sola. 
Destruyo así mi política, mi procedencia con un origen húmedo y el camino recto que me acompaña. 
Me deslizo y acabo con las leyes empeñadas a decidir lo que me toca, sobornadas para rasgar las telas de mi cuerpo. En coalición y sin bendición de autoridad que me salve del verso final.  

Hay muchas líneas que bailan al son del pentagrama, cortinas de humo en clave de mentira. El sol se esconde, no hay sitio para él y aún es mediodía. 
Y es que religiones hay muchas, por esencia y sin descendencia que se prenden furiosas por su principio sin causa.


By: Kiissy

martes, 28 de marzo de 2017

Un mundo que conoces

Es un mundo que conoces, o quizás no. No tiene salida, ni puerta de atrás, no tiene un túnel por el que has entrado o podido llegar. Has alcanzado el mundo sin un camino, simplemente lo tienes, porque ahí estás.

Parece que sí, tienes esa sensación de llegar a alguna parte, el sentimiento mezclado entre el vértigo que encumbra una avenida tras otra y las rotondas de infinitas salidas. 

Las manos que han creado ese mundo que conoces se desperezan con un lápiz entre los dedos, alba tras amanecer... 

En este mundo, que parece que conoces hay un secreto muy bien guardado. Existe una reserva, de esas que enmudecen a los niños. Por cada maravilla que sueñas te inspira el alma una realidad semejante. 

Te pone alas para volar bien alto y bien corto.


By: Kiissy

domingo, 12 de marzo de 2017

El vestido

Fragmento de la continuación de Fey y Merlotte.

Querida Uria, voy a intentar explicartelo todo.

No tengo palabras para expresar cuánto me llena escribirte, lo haré al ritmo de una música, suena en mi cabeza desde hace mucho tiempo... Desde que viví todo esto que te voy a contar... ¿Por dónde quieres que empiece mi amor?

Todo lo que conoces es cierto, todo eso que nos contaban de niños. Los monstruos, las leyendas, existen. Todos ellos viven en este lugar, no es una isla pero está rodeado de cielo y mar; tiene flores pero en el suelo no existe la tierra en la que germinan; se encuentran luz y oscuridad todos los días, pero no hay un horario ni un compás que mida el tiempo. 
Porque en ese lugar no es cuestión del tiempo que te queda sino del tiempo que tienes y si lo sabes, si lo cuentas, desaparece.  
He visto dónde empieza la lava de un volcán y su lengua me ha recorrido desde los pies hasta la cabeza, pero tranquila, no tengo cicatrices ni heridas. Me he excitado cantando a un dios y a varios. Me sentí impuro y libre, merecedor del cielo estando en el infierno y ya sabes que Caronte nunca se equivoca.

Uno de esos días, bajando las travesías entre senderos y disyuntivas volé ¿Te lo puedes creer? Encontré tanta felicidad que pensé que esta ya no podría salir de mi nunca jamás. Creí que mis lágrimas ya no caerían por desgracia sino por magia y querida... He aprendido que el el valor del oro y de las joyas es incalculable, porque ni el más cruel de los sentimientos, ni la más extrema de las penas humanas es capaz de alterar su belleza ante nuestros ojos, somos idiotas Uria. No me queda papel para contarte más, ni imaginación para conglomerar un mundo en tan poca tinta pero cuando vuelva te juro que te haré vivir esto y más, te acurrucaré en mi pecho y te susurraré en canto todo lo que visto hasta que puedas llegar aquí en sueños. Por lo pronto, entrega este vestido a la princesa. Es de extrema importancia que nadie sepa de dónde procede ni su propósito. Confío en ti. 



Kiissy.


La razón al corazón

Eclipsé un sueño por verte sonreír, ahora vas a comer todo lo que tuve que tragar para poder seguir. La víctima en el cementerio es el que...