sábado, 29 de diciembre de 2018

Dientes de león

El infinito es el hueco del sofá entre el respaldo y mi cuerpo en el que quieres estar cuando te duele respirar.


Las flores solo crecen en las esquinas de las ciudades, en esos rincones en los que parece que el tiempo no pase.


Bebe de rayos de sol y gotas de lluvia. Nada de lágrimas que apagan cenizas. Su vida en las manos de un asfalto vacío.

Sobre él, por la noche se hace frío y se vuelve mujer, niña infravalorada en un desdén de emociones y ahí se deshace.

Esa flor fuerte, se desvela en dientes de león, que lejos de ser frágiles saben volar fuerte.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Alas cortadas

Él murió hace tiempo. Sacó un arma de su cinturón y arrancó un fusil de su corazón.

Desatando el miedo en su cobardía y lanzando una mirada moribunda.

Los días pasaron en un ambiente enrarecido entre lutos y corazón partido.

Las alas cortadas del ángel de piedra sobre su descanso eterno desvirtúan año tras año el amor que sintió el soldado. 

Este es el mero placer de seguir publicando, de desvanecer preguntas y de seguir caminando.

La realidad de la alas de piedra son mis alas cortadas, con manos de en hiedra y pétalos en las cuencas.

-Al menos- pensó desde su losa,- no me las han quemado.


domingo, 23 de diciembre de 2018

Libro

Hoy lo anuncio por fin. Posiblemente porque hoy lo haya decidido del todo aunque siempre haya estado dentro de mi. Hoy una parte de mi se ha muerto y ha resurgido. Por fin.

Publicaré mi primer libro en 2019. Todo lo que hay aquí en este blog por fin tiene la forma para el contenido. Todo esto no es mi vida. Es la vida de Emma. Emma es la protagonista de la historia.. 

Todas las entradas de este blog, desde que empecé a escribir 8 años atrás, han tenido un propósito en la vida y es el de acabar entre tapas duras y olor a libro. Porque nada es mi vida, todo es mentira, todo es verdad, la que le voy a dar con la magia de la tinta en cada página que escriba.

Aquí hay trocitos de mi, porque al final he crecido con cada publicación que imaginaba cada historia y cada poema que inventaba, pero hasta aquí ha llegado la aventura. Toda mi fantasía, todo mi mundo, gracias a mi gente hoy se ha hecho un poquito más tangible. A los que leáis, si es que alguien me lee, feliz Navidad para quien la tenga, feliz 2019 para quien lo quiera y feliz resto de vuestra vida porque desde ahora nada va ser lo mismo. Acaba la fantasía y empieza la realidad contigo. Vamos.



Probablemente este sea el día más triste contado jamás.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Cuatro letras por cuatro días

Carta de amor de un soldado en sus últimas sonrisas.

No tengo prisa, pero no me impidas tenerte ganas. No tengo dudas pero no me puedes desvanecer los miedos. Lo que si que puedes hacer es seguir ilusionándome con otro hola en una estación, con un abrazo de los tuyos, con un beso de los que llevan tu sonrisa incorporada, con tu mirada de preocupación a la mínima que me cambia la mirada, con tus sentidos al cien y un sin sentido por mi. 

Eres la desconocida que me liberó. Te tengo grabada a fuego como si fueras el mapa y el tesoro a la vez. Conozco tus esquinas, tus subidas y bajadas, tengo tus suspiros en mi garganta y tu fuerza en las muñecas, la pasión marcada en la piel y tu vulnerabilidad compartida que me hace acariciarte con más amor del que puedo sostener.

Esto no se va a pasar, porque no lo voy a permitir. Siempre que te sienta, lucharé por ti. Vales la pena, y ni siquiera me la tienes que dar para sentir que tu vida vale más. 

Esa tonta manía de mirarme y concentrarte en mis ojos como si fueras a descubrir un acertijo sin cerradura ni cerrojo. Fascinada y emocionada. Te quiero siempre así. No te he hecho llorar suficientes alegrías para la vida que me vas a dar. 

No quiero derrochar por el mundo el calor que me has llegado a dar, me lo quiero quedar todo para mi y por eso de noche me sobran las telas y me falta tu piel. Me muero por tus sentidos y por tu forma de amar. Siento que me pierdo si no te puedo hacer llegar todo lo que te he llegado a amar. Supongo que por eso, sigo empeñada en hacerte sentir especial en cuatro letras cuando tú me has dado un mundo nuevo dónde ser y descubrirte en cuatro días.



Paraguas arcoíris

No llovió ni un solo día pero si hubo un paraguas, no era rosa, era amarillo, verde, naranja, morado... Pero también azul como el amanecer en el mar y rosa como las nubes al atardecer. 

Un arcoíris entero que ayuda a una niña a encontrar los matices en sus sueños y que le da a la mujer a descubrir sin miedo con una sensibilidad afín el mundo y los años que le están por venir.

Contigo vivo con un auricular en el oído derecho y el mundo de fondo desde el izquierdo. Es la simbiosis perfecta entre la locura de Dalí y el final de la obra de Dante. 

Me da igual lo que me digan ahora, eres mi nube y en ti me quedo. No entiendo qué me afecta más si haber perdido o haber hecho perder. Igual que tú. Me veo en ti y me pierdo contigo encontrando un sitio en el que hacer y sentir algo precioso de nuestro mundo y de nuestras vidas. Estoy orgullosa de ti. 

Has llegado para colisionar conmigo y decirme "Mi amor no te quiero perder". Desde entonces eso ha sido lo único que me ha preocupado en el mundo. No perderte y no permitir que me pierdas, cuidarnos, amarnos, primeras veces y tortillas de patata para cenar. 

Esa cena tan especial por como eres tú, por lo que significa para ti cenar conmigo, por lo que significaba para mi estar ahí cenando contigo y no en mi casa. Porque para las dos esa cena marcaba el inicio de la última velada pero la segunda de muchas más. 

Bajo tu paraguas me siento segura y sé que todavía hay cielos bajo tu respiración que no he podido disfrutar todavía. Conozco lo que se ve desde la ventana de un segundo piso en cualquier calle perdida del mundo. Unas vistas que pueden maravillar pero siempre sabes que hay más ahí arriba. 

Deseo más que nunca ser el avión que atraviese tus nubes y que suba para ver que aunque en la tormenta el cielo esté gris y negro por encima y por debajo siempre hay un arcoíris y una luz que desprende fuego dispuesta esperar su turno para levantar otra vez el mundo.

Ten paciencia que te tengo ganas. Queda pendiente tu canción.






Esta vez te toca a ti

Unas Flores de Bach para los días de cambios. Otro regalo más que me haces sumándole valor al hecho de tu existencia. Cambios buenos y cambios malos. Que hayan cambios nos conviene y mucho. Nosotras mismas somos un cambio o más bien, como tú dices, una revolución. 

Ningún día es igual que el otro, desde que llegaste, eso tiene mucho más sentido. Mi rutina se rompió para construir un mundo más fuerte. La vida llegó a mi por una ilusión inexplicable como la magia que hizo que los minutos contigo fueran equivalentes a años a tu lado. Que mi confianza en ti se desatara en dos años traducidos en dos suspiros al otro lado del teléfono. 

Desde entonces que la vida, la mía, ha ido cambiando y todo lo que siento o digo se vuelve de un color nuevo que antes solo había podido ver en otros. Nunca lo había envidiado, nunca me había deleitado de sus luces hasta que me gritaste bajito "esta vez te toca a ti". 



martes, 18 de diciembre de 2018

17 de verdad

Ha pasado de verdad. Estás aquí. Lo hemos hecho. Más tú que yo. 11 horas frente a 4. Pero ya son 4, sin ti serían 0.

Estás ahí delante. Ojalá verte desde mi habitación, pero el balcón no da a mi puerta. No debería de importar porque yo debería de estar mirando por el mismo balcón a tu lado, o detrás de ti, o delante o simplemente estar ahí, mirándote a ti. No entiendo por qué no te gusta que te mire. No sé como no notas que te miro como si fueras lo único que está sujetando mi mundo en ese momento.

Mirada triste de la niña de ojos azules por la noche. Mirada clara de la misma niña por la mañana cuando está impregnada de ti. Juro que tus ojos son el cosmos más especial que he visto. Me gusta como vibran los colores caramelo y oro. Estrías verdes en un centro anaranjado salvaje, como un atardecer en África y eso que no he visto uno ahí en la vida. Ahora no necesito ir a otro continente porque siempre voy a poder mirarte y como tú dices, los ojos no envejecen.

Pero yo sí lo haré. Contigo.

Tienes miedo y yo tengo celos. Tienes inseguridad y yo tengo dudas. Y cuando me abrazas como solo tú lo has hecho, me siento completa, se va todo, siento alas y te siento a mi lado. Como me quieres cerca, como me das la mano, como me abrazas y poder dormir contigo. Descansar a tu lado. No pensé que yo sirviera para dormir con alguien abrazado. Y así llegas tú. Estrellándote conmigo y fundiéndote en mis brazos como si el único susto que pudiera darte es el de dejarte, que es lo más triste y erróneo que podría hacer en mi vida, o el de ponerme detrás de ti a la tercera calada de tu cigarro y aparecer por sorpresa para abrazarte mirando al horizonte.

No es lo mejor escrito, no he dormido, sigo sin poder dormir. Pero quiero dejar esto, un día tan especial como hoy o ayer, o no sé. Todo. Gracias. Te quiero se está quedando muy pequeño.


Musa.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Leona

Dos conceptos en una semana. Hay más pero es mejor que lo resuma. Si no lo hago no habría día en el que sepa realmente que es lo que digo, a dónde me dirijo, o cuál es el mejor camino. 

Realmente no me sorprendo a mi misma escribiendo todo este mes. Sabía que esta vez iba en serio, no solo por como me hacías mover los dedos sobre el teclado y sobre mi piel

Es una simbiosis entre lo que más me gusta de ti y lo que deseo sentir cuando te acercas a mi. No es lo mismo Pero tu entiendes esas rarezas entre la boca y la maleta el tren y la destreza es arte saber llegar a valencia es magia saber sacarme de la cama es aire y es risa cuando dos personas sin conocerse de nada estén dispuestas a saltar de la mano por el abismo y darnos alas. Unas alas que no sé por qué te pesan tanto, no sé por qué te las han cortado tantas noches entre lágrimas y abrazos falsos.

Porno y erótico. Siempre me han fascinado y tú lo sabes bien. Recuerdo cuando me dijiste que lo veías interesante. Recuerdo esas palabras de "Qué regalo me has dado con tu blog" porque querías meterte en mi mente. En mi yo de antes. Creo que ahora solo te estoy dando lo que quiero que veas inconscientemente porque me preocupa perderte. No hay una ilusión solo querer que salga bien que por fin algo me aporte y no me aparte que se genere todo el fruto de lo que he estado cultivando cautivo e mi mente en mi corazón en mi alma cuerpo estómago y en el mismo centro del ser yo. Todo esto tiene que ver con que me he dado cuenta de que mi corazón vuela por ti. Pero vuela hacia dentro, ya te lo contaré. Te quiero leoncito.


viernes, 14 de diciembre de 2018

Eco


Ya no recuerdo si era de noche o de día, si mi pecho estaba herido o los cortes habían desaparecido. Que inexplicable e infinito es el dolor, el amor es leve e intenso pero el dolor… El dolor se hace notar. Es por esto que suele ganar.

Me levanté en un suelo frío y oscuro, mis ojos se habían acostumbrado en seguida a la penumbra pero no había nada más que 4 paredes sucias de piedra. Nada podía llamar mi atención excepto el líquido que notaba por la cabeza y las manos apoyadas en el suelo.

Acerqué el ungüento a mi nariz y en seguida distinguí el olor a hierro y sal de la sangre, sangre coagulada.

Me levanté bruscamente horrorizado y traté de encontrar un escape. La ventana por la que entraba algo de luz tenía barrotes pero nada más.

¿Cómo había yo acabado ahí dentro?
¿Qué ha pasado con mi viaje de estudios a Nueva Orleans?

Y lo que es más importante ¿Dónde está mi móvil? Estúpida pregunta pensareis, pero no, el móvil era lo único que miraba desde que despegué en Oklahoma hacia mi nuevo internado para completar mi formación de la secundaria y el motivo de tal apego a ese aparato es que ese día iban a mandarme un mensaje con la nota final de mi examen de acceso a la universidad. Joder, espero haber aprobado.

Me apoyé en la pared mareado por el olor de la sala y el dolor de todo mi cuerpo. Sentía las extremidades entumecidas y el torso dolorido. Alguna imagen de dos hombres y una mujer pegándome me vino a la mente como en una pantalla de cine, mi pecho dolía y comprendí que parte de la sangre del suelo era mía y esperaba con devoción que fuese solo mía y no encontrarme ninguna sorpresa detrás de mi.

El dolor acabó por vencer y me dejé resbalar apoyado en el muro hasta sentarme.

De pronto un crujido me puso alerta y me cortó la respiración como si el simple aire pudiese delatarme.

Pasos.

“Skhanbur Rest Animaris”

El eco de esas palabras hizo que las paredes temblasen, gravilla y polvo despertaron de las grietas, las piedras apiladas parecieron más frágiles cada vez, como si de plastilina se tratase los muros se deshacían en formas y para protegerme me tumbé y me llevé las manos a la cabeza mientras observaba atónito el espectáculo pero entonces una sombra.

Para tranquilizarme pensé en el pequeño jardín de mi casa, con sus hojas alborotadas en el suelo, los 3 árboles solitarios pero robustos que le daban al hogar sombra en las tardes de verano. Nada de lo que había allí me disgustaba, ni si quiera los tréboles que se colaban entre las brechas del camino de piedras.

Nunca he sentido quedarme sin aliento al recordar mi hogar, mi hogar es el puerto en el que me recogen en cajas de mudanza entre pieles sonrisas, únicamente puedes ver mi corazón latiendo como el David Jones.

No quiero ser la carta en botella que recogen en la orilla sin nombre ni apellidos, no quiero lamentarme de no haberte amado lo suficiente o al menos no habértelo demostrado, odiaría arrepentirme de no haberte elogiado lo suficiente la ropa y como te quedaba, el brillo de tus ojos y el que le daban a los míos.



Ahora esa luz eres tú

He sido testigo de tu perversión e inocencia. Vamos. Deja que me llene tu frío y tú calor. Quieres salir constantemente al balcón. En pleno diciembre yo recuerdo cuando esperaba a que llegara la Navidad. Al fondo, en el cielo, se veía un trineo. Una luz sobre una antena hacía que se encendieran todos mis sueños. 

Antaño pensaba que era solo una tonta idea para hacer feliz a una niña inocente. Ahora esa luz creo firmemente que es ella. Guíame. Se mi norte. Cuídame aunque te cueste no tocarme. Desde el cielo o desde tu cama, siempre me guías firmemente, ninguna sabe hacia dónde pero espero que así sea hasta la muerte.


jueves, 13 de diciembre de 2018

Peligro, daga y veneno

Sus ojos me miraron desde la otra punta de la habitación, sabía que estaba ahí aunque no pudiera verla.

Sus silencios eran droga y oasis en una avalancha de emociones.

La mano cobra vida, sus dedos se deslizan por mi vientre. Me siente, la siento.

La sonrisa, la mirada. Perversa y desenfrenada.

Respiro tranquila con su beso. Me marean sus versos y la dulzura en el proceso de hacer que acabe en su cielo.

Lluvia, hojas y rocío, hay fuego en mi selva y gritos en el olvido. Quiero ser dueña de esos recuerdos, de todos los gemidos.

Sigo sintiéndote, en mi espalda, en el vientre, en mis manos y en el cuello. Me llevo los dedos a la boca y sonrío humedeciéndolos.

Qué peligro para el alma, qué daga en el pecho y qué veneno letal si me cierras las puertas de tu cielo.

A ti, que te gustan las armas blancas, eres la más afilada que he sentido en mente y alma.



lunes, 10 de diciembre de 2018

La colonia de las emociones

Me colgué de su mano y empecé a caminar. Respiré profundo para poder saber como me sentía y noté de repente el vacío en el pecho. 

Cuando la gente grita que está rota por dentro, que ya no son los mismos, realmente sí que lo son. Nada ha cambiado en ellos, porque cuando realmente estás roto, no lo vas gritando lo sangras y lo respiras despacio, como si fuera el último aliento y la última calada que tu cuerpo va a soportar entre tanto sufrimiento.

Sangras y respiras, con cada latido de tu corazón, a cada paso, día tras día. Es normal acabar agotado tras tanto intentar. 

Las lágrimas son gotitas de sentimientos, la colonia de las emociones. Nos impregnamos de ellas, dejamos que nos calen y que maravilla es, llegar a casa, y sentir que cada gota ya no moja, que tan solo es parte de tu alma. 


Tan dulces y saladas, el aspecto de la libertad en un cristal de agua. 

A todo esto, yo ahí seguía, colgada de su mano con mis botitas de agua, destellos de la tormenta en cada uno de los surcos que se deslizan de la punta a la suela. 

Sus pies a mi lado, su mano en la mía, su mirada al frente y la sonrisa perdida. Pero los sentimientos que le hacían quedarse, eran todos por mi y eso es lo único que yo le pedía, que se quedara ahí.

Respiré profundo para poder sentir a dónde se había ido la tormenta  ahora y decidir si alejarme de la mía un poco más. La decisión fue fácil porque a su lado me daba igual. Iba a calarme entera, por ella, con ella, mirada al frente, la sonrisa de la una por la otra y luciendo nuestra colonia.




Antes de que floreciera

Vi mi bosque, siempre lo veo al otro lado del cristal. No pude aguantarme, otro día más, y corrí hacia él. Echaba de menos el mar, la inmensidad del horizonte... Pero que maravilla pisar las hojas secas y ver todos esos árboles.

A lo mejor lo que sentía era culpa mía, esa sensación de huida. Tal vez es porque en mi maleta siempre pesaron más las páginas de una buena historia que las carteras y morales impuestas.

No siempre hay un camino con final, a veces el propio camino es llegar a la mitad y dar marcha atrás. Sin juicio. Sin miedo. Sin pensar.

Las hojas crujían, las sombras cuchicheaban entre las ramas. La frondosidad del bosque no dejaba indiferente a ningún ser que lo contemplase.

Por eso a veces te llamo en mi mente, "Mi bosque en llamas". No te olvides, eres tú. Es por ti.

Cerré los ojos y estiré mis brazos hacia arriba. Mi columna se estremecía. Solo cuando pienso en ti puedo llenar los pulmones completamente y vaciar todos los pensamientos que me hacen daño al sacar el aire por mi nariz. 

No sé si me entenderéis algún día. Paso a paso, lanzaba la punta del zapato hacia delante levantando algunas ramitas del suelo. Olía a tierra.

No estoy ciega de amor ni pretendo alejarme de vosotros. No busco rebelión ni lucha, busco ser yo y estar feliz, por lo menos ahora.

Tengo sueños que cumplir, pero no los encontraba hasta que la encontré a ella. El sendero iba comiéndose por los árboles y algunas zarzas, menos mal que llevaba un pantalón largo. 

Tal vez a lo que aspiraba en la vida se parecía más a lo que vosotros queríais de mi antes de que ella floreciera en mi. 

Ninguno de los caminos es fácil porque nunca sabes qué puede pasar. Hay noches en las que mi mente viaja a toda velocidad, más lejos de lo que ningún sueño ha podido llegar a alcanzar. Horas, días y minutos, todo me da igual.

Llegué a un pequeño puente de madera que cruzaba un río que llevaba años seco. En el cauce habían varias madrigueras y era un tránsito sin límite de velocidad para las ardillas que galopaban de orilla a tronco como si no hubiera nada más importante en el mundo.

¿Por qué llevo cuatro años inventando excusas y cediendo a todo lo que odio por veros a vosotros sonreír? Seguía pensando en las ardillas.

Salgo ya de lo establecido, al encuentro con lo desconocido. Igual no son las formas ni los minutos lo que me va a hacer avanzar en el camino. 

Veo a lo lejos la losa de mi ventana al doblar una esquina, enaltecida por un árbol. Desde esa ventana había mirado con deseo el mismo bosque que ahora sentía bajo mis pies, minutos antes de empezar el paseo y echar a correr. 

Ya tenía que volver, pero sea como sea, haré cuenta de lo que necesito para continuar. Menos mal que siempre tendré mi bosque en llamas, con sus crujidos y sus hojas secas, con flora y su fauna. Ella ríe y es río. Ella cruza y bebe silenciada por el pantano de sus aguas, sedientas, atrayentes, devora, revive, alivia y calma.



sábado, 8 de diciembre de 2018

Destrucción

Eres el culmen de una destrucción organizada. Como la Mascletà en Fallas. Como quien se encarga de demoler un edificio con un poco de pólvora y un puñado de explosivos.

Me dices que no tenga miedo de destruir lo construido, me llamo cobarde por no querer hacerlo. Pero me he dado cuenta de algo. No sé si es lo correcto. Pero algo es. 

Me he percatado de que durante 7 años he estado construyendo a base de mucho dolor, incomprensión, sin salida, sin muros, sin alas pero a kilómetros de altura y no sabía que cuando me caía yo estaba sintiendo día a día que me hacía pequeña, que me perdía. Mi mayor apoyo manchó mi mayor ilusión. Mi sueño de niña se cayó con mucho dolor. 

Me castigué por cosas que nunca llegué a entender, me derrumbé noche tras noche con una angustia que no supe manejar. Música alta, bailes en el cuarto de baño, muchísimas noches mirando el cielo.

Te echo de menos, me echo de menos. A lo mejor eres el culmen de todo lo que he estado construyendo en base al dolor y partiendo de no muy lejos, pero tampoco cerca, un desconsuelo de no ver todo lo bueno que tenía y tengo. Puedo recuperarlo, no he perdido nada, solo a mi misma, mi vida y mi esencia. 

No sé que hago ni a dónde miro cuando escribo pero siento que esto, tú, me da lo que necesito. Gracias otro día más. Te quiero mi vida.



Ni como ni cuándo

Como a veces con el estómago encogido, haber vuelto me ha dado más tinta de lo que antes me estaba permitido. Siempre me sobrarán motivos para agradecerle a mi rosa que es por ella y prometo que nunca me faltará tiempo para decírselo. Aunque sea en líneas a través de una pantalla. 

Si estoy mal, no sé si como y mucho menos sé decir cuándo. Porque si estoy mal, procuro no moverme mucho. Ato las manos. Se encogen los pies, el corazón y las piernas. Ni siquiera llego a medir 1.61 cuando me asusta caminar por miedo empeorar. 

No como, porque antes de conocerte me hicieron comer demasiado. No hay un cuándo programado para saber si voy a volver a comer así. Ni como ni cuándo. Porque estoy segura de que es ahora el momento en el que yo decido que marcas van a quedarme para el resto de mi vida. Que sentimientos van a alimentarme, que voy a hacer con tal de que me sigas mirando como si fuera lo mejor que te ha pasado. Porque sé que soy buena, pero a tu lado soy mejor. 

Te amo. A ti si que te como y no me importa cuándo. Solo te quiero a ti a mi lado.



viernes, 7 de diciembre de 2018

Romperme contigo

Aire, tiemblo y vuelo. Me lloro y te siento.

Me quemo porque es tu naturaleza, es por tu fuego, eres el signo de todo lo que anhelo, pero aún no lo sé, pero pienso como tú, que al menos lo he encontrado.

Y es que me importa una mierda tu género, yo lo que quiero es que me comas sin miedo, que me hagas sentir que vale la pena, que todo lo que veo no es otro invento metido en una maleta que está preparada para irse en cuanto yo desaparezca. Porque necesito desaparecer. 

Necesito romper(me) y poder sentir bien. No sé qué es lo que necesito sentir, o qué tengo que hacer, pero es justo eso que me das lo que me está haciendo escribir. Sonreír. Querer pasar por lo que sea que tenga que pasar, con el fin de llegar a ti. Verte a ti de verdad y no hablo de mirar con los ojos, es algo más. Tú me entiendes, lo sé y respiro más tranquila desde que estás aquí.

Bonita. Paciencia. Te quiero. Te voy a derrotar con Pícara. No te suelto.




jueves, 6 de diciembre de 2018

Lunes 17

Nervios de saber cómo va a ser, aventura, locura, impulso. Me da igual.
Sueño pocas horas en la cama, muchas desvelada. La he soñado, voy a por ella.
Tren 10 horas, siempre contando, intentaré aguantar, hay un descanso.
Móvil guardo batería pero ya ha despertado, quiero decirle que estoy llegando.
Estómago cerrado.
Batería 80%.
Fumar por favor, dos, que del primero no me he enterado.
Comer lo que pueda y poco.
Estudiar Me voy a concentrar. 10 horas. Ella. Me tengo que concentrar.
Ventana porque si no, ¿para qué tengo que pagar de más? Quiero mi ventana. Paisaje con animales.
Dormir un poquito, soñar... ya lo he dicho.
Nervios angustia, cerrado.
Fumar por fin.
Tren de nuevo.
Móvil aguanta, mi niña estoy llegando.
Comer rugen las tripas.
Fumar ahora es por agotamiento.
Estación del Norte.
Rosa la veo.
Ella me mira.
Yo la siento.
Abrazo inminente.
Tren juntas.
Coche o nube, no distingo.
Piso compartido.
Comprar por supervivencia.
Casa ya no salgo.
Cenar la, a ella.
Dormir, pero ya estoy soñando.


Eyra

Sus piececitos tienen la marca más bonita que habían visto nunca a lo largo de los once reinos. Sus labios carnosos y sus ojos azules contrastaban con su tez blanca y su pelo moreno.

Eyra crece entre sonrisas, con los ojitos cerrados toda la noche hasta que el primer rayo de sol abraza su carita redondita. Ahí esta ella, viendo como dos mujeres la aman, abrazan, besan, miman y cuidan todos los días, a cada momento, sus madres. Su razón de reír, su dulce hogar. 

Nació rodeada de perritos, gatitos, pajaritos... Y a los 6 años tuvo su primer Pony. Le llamó Princesa. 

A los 9 pidió una vaca que diera leche de avena porque quería prepararle el desayuno a su mamá. 

A los 11 se enteró de que esas vacas no existían, pero que el águila de Ravenclaw que le habían dado a cambio por aquel cumpleaños era más fiel y útil que cualquier mamífero. Le había enseñado a hacerle llegar sus cartas a sus amigos del otro lado del río. Los veranos le sabían a ese río.

A los 13 aprendió equitación con su Yegua Estimada. A los 15 descubrió y estudió las lenguas muertas y heredó la estilográfica de su madre. Practicaban juntas escritura medieval.

A los 17 los primeros amores le hicieron mitigar la pena de la muerte de dos de sus perros y uno de sus gatos que le habían acompañado desde la cuna. 

A los 20 publicó su primer libro.

A los 26 encontró el verdadero amor y pensó "Qué causalidad, ¿verdad, mamá?". 

Podría seguir así toda la vida de Eyra, pero no se puede contener en todos estos versos lo más importante que acompañó a la pequeña desde el día en el que nació. Sus alas eran tan grandes, fuertes y brillantes como si mil pájaros hubieran anidado en primavera entre las plumas y le hubieran entrenado a volar más alto que ninguna. Antes de salir del amparo de sus madres les dijo "gracias, porque esto es por vosotras, valientes, preciosas. Ojalá siempre sienta ese amor que os mantiene juntas".


lunes, 3 de diciembre de 2018

Sol y sombra

O tu pareja o nada. Y yo te digo, tú entera, con tus miedos y guerras, o nada. Y por eso sigo hoy aquí, sabes esto vuelve a ser para ti.

Tengo la sensación de que cuando dices que te puedo, no sabes que me estás pudiendo a mi. Que ya has podido conmigo. Y lo raro es que conmigo no puedo ni yo. 

No necesito de nada ni a nadie, me necesito a mi. Me voy a necesitar siempre, pero quiero estar para ti. Y ahora cuando creo que no voy a saber estar a la altura, tú me dices que ya lo estoy, que me sale natural. No sé hasta que punto me conformo. Pero me quieres a tu lado, dices que no te hago daño, así que seguiré dándote lo que puedo de mi. 

Un día una sombra se asustó del sol. Le costó mucho comprender que el sol le daba la vida al igual que se la quitaba. Aprendió cuál era su sitio en la ecuación, supo a qué horas podría ser más fuerte y en qué lugares le iba a ir mejor; dónde sería más grande que sus miedos y dónde los niños iban a jugar con ella haciendo figuras de animales con las manos en la pared de la habitación. 

Exploró el mundo entero intentando encontrar el mejor lugar para llamarlo hogar. Después de muchos años, había visto tantas maravillas que no se decidía a ser sombra en un sitio concreto e ideal y entonces, confundida, les preguntó a las hojas de un árbol a las que les hacía la silueta al amanecer en un parque de la ciudad: ¿Vosotras al caer, vais a vuestro hogar o lo abandonáis al dejar las ramas? Ellas le respondieron "Nuestro hogar es lo que nos ha empujado a caer, lo mismo que nos hizo florecer. Hogar siempre será nuestro tallo, nosotras vamos a volar, pero siempre seremos de quien nos empujó a que fuéramos algo real". La sombra entonces se giró al sol y le dijo "primero he huido de ti, luego te he dado por sentado y ahora sé que allá a dónde vaya mi hogar es tuyo, que me haces ser y desvanecer como la primavera y el otoño a las flores de ayer. Siempre voy a ser tuya y vas a verme crecer y creer.

Estás siendo hogar. Compañera y sol. Y ten en cuenta que para el resto de mi vida, lo primero que haré todas las mañanas es ver salir el sol desde mi cama. 


domingo, 2 de diciembre de 2018

Cae el primer pétalo

Este propósito es hacerte sonreír. Has caído para abrirme los ojos, has hecho que llore, me has ayudado a tocar el cielo, pero he bajado de nuevo porque hasta los ángeles de ahí arriba te aseguro que te envidian. 

Tus brazos tatuados y tus ojos dulces. Te dije que de ti ya no escapo. No sé si eres sombra o si me haces fuerte. Pero desde luego que necesito tanto de tus silencios como de tus palabras, que fluyan como fuente. Entre risas quiero tus palabrotas. Malhablada, rebelde, preciosa. 

Quiero regalarte esto. Esto es un trozo de mí. 8 años de mi vida en los que la etapa más importante estás siendo tú. Tus versos, tu talento y tu desconcierto de ver el mundo como lo ves, de decir que estás rota, pero por favor, mírame, que soy yo la que se cae a trozos de no llegarte ni a la punta de los pies.

Mientras te quiera, te voy a escribir. Me vas a mantener con vida y todo esto va a ser por ti y tú lo vas a saber. Eres inteligente, te darás cuenta del por qué. Vas a ser la tinta de sangre que va a llenar mis sueños o mis pesadillas. Ya lo veremos. Tinta de sangre porque a cada latido, yo pulso y a cada pulso, tecleo una letra que se encargará de formar el resto de los versos que me queden antes de darle alas o ponerle un sello de muerte.

Me preocupan tus temblores tus sentimientos y tu vida, Me preocupa entrometerme y derribarlo por ir con prisa. No entenderme, quererte. Estoy orgullosa y quiero que lo estés de mí. Me haces tomar buenas decisiones, estás sacando lo mejor de mí. Eres así. Haces que la gente sienta que vale la pena vivir si en el mundo hay personas que se encargan de hacernos sonreír así. Como tú. Sin ti no. Solo tú.



sábado, 1 de diciembre de 2018

Mi rosa, mi niña

Había una vez una rosa roja, tierna, cruda, prieta, que todas las tardes dejaba que la lluvia lamiera sus pétalos. Yo todos los días la veía cubierta de escarcha, esperando temblorosa que cada noche fuera más benévola que la anterior. Los leones la acechaban y no sabía como es que no se la comían aún.

En una de esas horas de inmersión en lo desconocido, desde la seguridad de mirar tras el cristal, descubrí una suerte que me cambió para siempre. La rosa me estaba llamando a mí. Ella sabía que la estaba mirando, quería probar mi fuerza, me pedía a mi que la lamiera, me dejé llevar por su perfume y ahí cosí el final de la condena y amedrenté a todos los truenos de la tormenta porque de repente, quien rugía más allá del cielo, era yo por ella. 

Me dejó entrar por su tallo, me pidió perdón cien veces, intentando no clavarme las espinas y yo me asusté, no quería decepcionarla, porque la verdad es que sin querer se quedó clavada en mis costillas y desde entonces, la respiraba solo a ella; se quedó clavada en mis manos y por lo pronto solo pude sentir el tacto si la rozaba; se quedó clavada en mi cabeza y desde ese momento supe, que solo podría pensar en ella.

Las horas pasaron mientras me deslicé en ella, arriba y abajo conociendo todos los rincones y las heridas del pasado que la hicieron ser la única rosa que me había cautivado. Así es como probé el néctar más dulce y salvaje que había sentido en mis labios, pero llegó el frío, se cerraron las puertas, el viento me advirtió, pero fue tarde porque yo ya era presa de sus encantos, de su fuerza, de sus éxitos y sus derrotas y ahí me quedé. No podía hacer otra cosa que ser parte de ella. Roja, tierna, cruda, prieta. Con ella. 

¿Y sabéis que le dije al viento? No sé de que me adviertes, si de lo que tengo miedo ahora es de haber pasado tanto tiempo contemplándola y tan poco viviéndola.

Ahora las dos combatíamos juntas. Nos preparamos para combatir la escarcha, pero nos despertamos  sonriendo, sorprendidas, de que el sol al conocer nuestra historia, necesita venir a vernos  todos los días y asomándose tímidamente calienta todo el hielo que queda sobre ella. 

Mi niña, haces que un mundo sin corazón sienta latidos desde los ríos hasta el sol. Tus 25 inviernos me ha costado encontrarte. Al vigésimo sexto fui yo la que tuvo suerte. Gracias porque ahora yo me quedo contigo. 


Les tiene miedo.

Tiene la cara como un esqueleto de cabra, tiene el morro ennegrecido por el ahumado de los años y el desgaste de los cirios que le salen de ...