viernes, 11 de enero de 2019

Destronada

El cuento en el que la reina se dio cuenta de que de su castillo había sido destronada.

Cómo corrió la tinta de los pétalos de cada una de las rosas; cómo se desangraron los ríos de sus corrientes; cómo brotaban las voces rotas.

Ella imperturbable, con su tez ardiente, supo que se había desatado cuando los huesos dejaron de dolerle al crujido de su partida. Se le deshicieron los ojos en cristal cuando vio llorar al espejo y ahorcó las mil mentiras que había contado en el árbol donde se columpiaba de niña.

De las ramas bajó un lemur que asomó sus ojos amarillos tras las hojas del gran árbol. Ella le miró sin sobresalto, siempre había notado sus ojos en ella, mirándola crecer, esperando, nunca le había incomodado su presencia, sobre todo porque cuando ella era niña, él también era un cachorro. 

-Cuánto tiempo.  

-"Vas a morir, van a caer, hoy van a llover las crisálidas gestadas en el vientre de tu corona, la que durante años se ha escondido bajo un manto de oro, un anillo de poder y unas palabras de consuelo a cada súbdito que confió sus penas en ti".

Asintió levemente y se dio la vuelta, lo sabía, pero era una buena advertencia. Los animales del reino tenían una vida muy longeva y una sabiduría conectada a los árboles y las profundidades del mar dónde se escondía la última clave para solucionarlo todo. 

Metió un pie, frío y desnudo, en el lago del reino y vio el reflejo de lo que siempre supo que había, pero que conocía por primera vez en ese instante. Esas ojeras no podrían haber contenido otra batalla más. Los labios rojos, ni de carmín ni de pasión, sino de sangre por morder las heridas que le hacía el haber perdido, tenían una leyenda tras ellos. 

Cuando la reina destronada, miró su reflejo, tan puro, tan sincero, aceptando la derrota y todas sus imperfecciones, la sangre de sus labios goteó. Fue una noche que ninguna sirena olvidará, sus colas se tiñeron de rojo, las escamas escarlatas son ahora un signo de identidad para todo aquel que se atreve a ver desde lejos su rumbo correr.


martes, 8 de enero de 2019

Escaleras de palacio

Hay una brújula rota, hay madera a la deriva y en uno de esos surcos
hinchados de agua, apocinada en el alquitrán y la espuma, descubro
la cal entre mis algas. Veo que soy suya, que el mar es lo que es por
lo que vive en él.

Por todos sus peces y sus mareas.


Que soy tú por vivir tú en mí. Intenta quitarme de ti, que morirás en mi.


No me asusta el cambio, no me asusta tu pensamiento, no grito por ti,

no es miedo no me queda fuerza me desborda mi alegría y mi tristeza
y me quema la cabeza, parece que no haya avanzado nada de cuando
era un simple desecho en una isla desierta. 15 años, qué tragedia.

Hay unas escaleras de palacio. Escalofrío y sueño.

Son de rocas con hiedra y unas vistas a kilómetros hacia el otro
lado del ventanal por donde veo llegar a las almas que buscan
el perdón a las puertas de tu iglesia.

Esas escaleras no llegan a ninguna parte, son una construcción
cuyo fin acaba en el sueño de miles de feligreses.

Al final, se ve su estructura, de piedra y cristal.

Dime capellán ¿cómo vas a confesar a todas
esas almas cuyo único pecado es el de sentir?

"La humanidad no tiene lacra, la humanidad os tiene a vosotros"
espetó entre dientes la chica de cal y algas, su fuego nacía y el aire
la llevó a destronar el rosario veinte veces de su pecho, para barrerlo
con furia entre sus dedos.



Sin puerto

Desbordada, callada, presionada, me dueles , me duelo, me siento, me ignoras.

No puedes conmigo pero crees si.

No dudo de tu fuerza, pero he de ser yo, tengo que librarme tengo que curarme, quiero hacerlo.

No hay excusa no soy una enferma, me enerva, me destila como el café amargo y sin azúcar, ese que solo he visto disfrutar a dos ancianos en un banco.

Me desalienta y grito fuera mientras tú gritas dentro.

Juntos sin palabras, sin tiempo, sin alarmas.

Por la noche sé qué es lo que vendrá en la mañana.

Gritamos a la vez que mis miedos.

¿No es el camino correcto? ¿No eres tú a quién quiero?

Claro que sí y cuántas formas hay de quererte bien, no voy a escoger una que sea mal.

Eres una proyección de mi, por lo que veo en ti, por lo que me haces sentir, haría mal si pidiera algo de ti, si decidiera exigir.

Qué fácil es nublar los sentimientos para luego no volver a cogerlos. Desentenderse de ellos y dejar a otra persona, al otro lado, gimiendo.

Qué jodidas son las segundas oportunidades, qué tristeza dan los mares cuando no tienen puertos a los que llegar cuando amanece.

Mi puerto, mi ancla, los peces de mi mar y mi tesoro sin mapa.

No volverá a pasarme, conscientemente dejaré que me arrope toda la magia que nace del somos, no cometeré errores, porque ni tú ni yo, nadie ahora los merece.


sábado, 5 de enero de 2019

Tiempo

Ya dicen que hay tiempo para todo.

Tiempos buenos y malos

Tiempos para ser

Tiempos para esconderse

Tiempos de amar gritando y otros de callar amando

El tiempo los pone a todos en su lugar... 

o eso dicen.

Porque yo he visto a asesinos comprando el pan y a niños asustados, con depresión y sin querer salir de casa.

No sé que es el tiempo, pero este mes hemos vuelto a estrenar año y madre mía, como vuela el condenado, en eso les doy la razón. 

Vuela, y menos mal que vuela rápido. 

Nunca he querido volver a una etapa pasada, porque en todas han habido cosas buenas pero también malas.  

Y como han dolido esas.

En todas han habido ganas de mirar al futuro, porque miro con esperanza de que todo sea mejor. 

Y entonces el reloj me dice: "Ilusa, ¿Qué es el tiempo?"

"Si no mejoras tu presente, no habrá futuro".

Tiempo. Para estar contigo.

Tiempo para uno mismo.

Tiempo.

Ahora lo cuento a meses. 

A veces, cuando amas gritando, se oye un susurro que dice:

"Te quiero, dame tiempo".


jueves, 3 de enero de 2019

Todos los cambios

Todos los cambios, buenos o malos, se lloran. 

Lloramos al nacer y estoy segura de que también al morir, antes, durante y después. 

Qué valiente es el llorar solos y qué duro es llorar con alguien.

Cómo sanan las heridas, cómo se lamen con la sal, cómo se calienta el cuerpo al gemir y temblar. Con cada lágrima nos volvemos mar.

Los cambios siempre están, las sensaciones abrumadoras siempre nos acaparan, el control no es más que un espejismo. 

Cuanto más controlas más te descontrolas tú. 

Desajustes a medida en un circo sin salida. 

En ese circo el único payaso eres tú. 

Del que se ríen, 

al que pagan, 

al que tiran los tomates 

y a quién solo ven de verdad los niños

Porque son los únicos que van con ilusión a esperar a que empiece la función.

Son los niños, 

los que harán que la función no acabe demasiado pronto.

Aunque al payaso no le queden trucos...

Siempre podrá llorar 

en una comedia dramática

que haga que todo el público se levante, aplauda y pida más.

Todos los cambios, buenos o malos, nos harán llorar. 

La obra del payaso, en este caso, empieza así: 

Hoy cambiamos la hora, mañana la fe y pasado el corazón que nos hace ser. No me cambies a mi, cada vez que me quite la nariz e intente ser feliz.

martes, 1 de enero de 2019

Ellos tormenta

Una foto, su sudor, ella gris marea, ellos la tormenta. 

Un objetivo en medio. Menos mal que ahí está su rigidez para pararles los pies.

Monturas que cristalizan en alas. Momentos devueltos a la vida en blanco y negro.
Figuras de carbón que gritan un silencio más fuerte que el miedo.

-Aquí se vende emoción en frasquitos de ilusión.

-Si el continente es bueno imagina el contenido.

-No te dejes engañar, Dime si no, ¿a cuantos reyes han herido con un poco de mentira, sirviendo veneno y vertiendo la copa de vino hasta parar su corazón?

-Su disparo no es veneno, es droga en tinta sobre papel de revelar. Su núcleo no es otro más que el de amar. Su pasión es cazar, capturar. No es mentira, es una verdad parada.

Más que el último latido es el inicio de la historia.


Destronada

El cuento en el que la reina se dio cuenta de que de su castillo había sido destronada. Cómo corrió la tinta de los pétalos de cada una de...