domingo, 27 de enero de 2019

Vueltas

Nunca sabes dónde acabarás. 

Siempre me dijeron que la vida da muchas vueltas. 

Recuerdo una clase de religión en la que tuvimos que leer una tira de viñetas en las que una mujer recordaba todas las épocas de su vida y daba testimonio de su fe en todo momento. 

En una de las de su juventud, pasó de apuntarse al movimiento hippie a ser una 'groupie' rockera. 

En otra decidió trabajar en una cafetería y a la siguiente prefirió seguir estudiando en la universidad. 

Más adelante estuvo a punto de ser monja, pero en último momento cuando le había dado la espalda al amor de pareja, decidió tener una familia. 

En lo profesional, comenzó por abrir un negocio de estética y acabó dando clases de religión. 

En cada una de sus etapas, se sentía bien, era ella misma y aseguraba que en todas y cada una de esas etapas, junto con las diferentes formas de vestir y pensar, ella lucía una enorme sonrisa porque se sentía cerca de Dios, pero lo que más me impactó a mi fue que en todas las etapas, se sentía ella misma. 

Esa fue la primera vez que me enteré de que iba a cambiar mucho en mi vida y eso me relajó e impacientó por igual. 

Esa niña, que todavía no había acabado ni la primera etapa de su vida, miró con ansia cuál sería la próxima. Me daba igual cuál fuera, solo sabía que iba a sorprenderme a mi misma pero no sabía cuánto, ni cuándo, ni cómo. 

La cámara me miró inquisitivamente y le lancé una mirada de "luego nos vamos".

Nunca había tenido una expectativa en forma de vestir, pero si en la forma de relacionarme.

Nunca me había exigido una excelencia pero si unos mínimos que entraban dentro de lo notable.

Nunca había sentido rechazo por una idea, hasta que pensé en cómo quería ser vista.

Nunca había escogido un bando, hasta que sentí la necesidad de defender unas ideas.

Nunca había buscado la pelea y esa etapa, sigo sin verla en mi futuro, pero desde luego que ya me siento preparada para defender todo aquello en lo que creo.

Yo no me he apuntado a ningún movimiento político o social, no estoy fuera de la norma ni dentro de una especialidad. Nunca he cometido locuras, nunca me he rebelado ni he sido. 

Estoy en esa etapa que precede a la estabilidad. Pero mis mareas nunca han subido ni bajado demasiado. 

Mi cauce nunca se ha desviado, y al contrario que la chica de las viñetas, mi fe sí que ha cambiado.





1 comentario:

  1. Es una verdadera maravilla leerte.

    Tienes razón en que, a cada paso, en cada cambio, hagas lo que hagas lo importante es que nunca dejes de ser tu misma, de sentirte tú misma.

    Es difícil conseguir acallar las voces de otros para escucharte a ti mismo, y en base a eso, escoger el camino.
    Tú camino.

    Todos siempre tendrán una opinión, otros te "forzaran" a coger un determinado camino, pero tú camino siempre será y es el que tú sientas y quieras recorrer.

    Solo tenemos una vida, y es nuestra decisión luchar por vivir nuestra propia vida, o vivir la vida que los demás desean para nosotros.

    Si escoges la primera opción, serás libre y tú misma en todo momento.
    Si escoges la segunda, la vida te acabará llevando a la primera opción de una manera u otra. Lo difícil de la segunda opción es que primero antes de volver a la primera tendrás que volver a encontrarte a ti misma.

    Porque todos estamos aquí por y para algo, e ir contra nosotros mismos, es igual a ir contra corriente, y con el tiempo eso acaba por pasarnos factura.

    Me dijeron una vez: “lo importante no es lo que piensan los demás. Lo importante siempre será lo que pienses tú de ti misma. Y si no quieren aceptar tus pasos, el problema no es tuyo por hacer tu vida, el problema es de ellos por no aceptar que tus deseos, no son los suyos, y si se quieren enfadar adelante, porque tú no estás aquí para hacer feliz a nadie más que a ti misma”.

    Confía siempre en ti, y que sea tu corazón quien elija tu camino.

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