El viajero (III)


Todos ayudaron a cerrar la puerta y las ventanas con más esmero y seguros que de costumbre y seguidamente tomaron asiento alrededor de dos mesas que juntaron los hombres, no sin esfuerzo.

Las mesas toscas y barrocas cargadas de detalles en los bordes y con el color caoba enmarcando el estilo de la taberna entera. Se pusieron al lado de una de las ventanas cercana a la puerta, bajo una lámpara que desprendía calor y seguridad entre el frío y la incertidumbre.

Tras una cerveza y cada minuto pasado ensimismados en sus pensamientos, la tensión comenzó a hacer efecto y el cansancio arrastró a todos los presentes a bostezos y golpes de cabeza constantes.

-Bueno, podemos acostarnos ya, hay dos habitaciones arriba, una de ellas es de matrimonio. Ahora pondré algunas mantas y almohadas en los bancos y el suelo…-Dijo levantándose con los restos de bebida en dos bandejas y comenzó a rebuscar entre los armarios y el piso de arriba. Las escaleras que conducían hasta este eran oscuras de madera y chirriantes.
-No Mike, por mi no te preocupes-Dijo uno de los hombres alzando la voz para que le escuchase desde arriba entre todos los cachivaches que iba apartando y sacando.---He de ir con mi mujer, está sola en casa.
-Sí, yo también tendría que ir.-Corroboró otro.
-Quieres decir… ¿Que ahí arriba hay habitaciones?-Dijo Raquel apartando uno de sus castaños rizos sin prestar atención a los demás se acercó a las escaleras bajo la atenta mirada de Sandy que no se fiaba de lo que pudiese pasar si no la vigilaba.

Probó a pisar el primer escalón, Alexis y Sebas se despedían de los hombres.
-No os separéis en el camino y si pasa algo gritad.-Sebas dio una palmadita amistosa en la espalda de su amigo y le susurró- No le pierdas de vista, es ciego, viejo y cabezota, una mala combinación.-
-No lo haré.-Dijo el hombre guiñándole un ojo con una alegre sonrisa mientras se tapaba con la capa y el sombrero.

-Cuida de las señoritas.-
-Sebas y yo nos ocuparemos. La puerta ya está abierta daos prisa.
-Gracias Fran, ¡Que dios os bendiga!-Dijo el anciano apoyado en el bastón paso a paso seguido de su acompañante, hasta que en unos segundos la niebla y oscuridad les tragó.

Fran y Sebas volvieron a cerrar. Alexis miraba embobado desde la esquina de la mesa a Sandy quien a su vez seguía vigilando a Raquel. Como si de una escena cómica se tratase Sebas pasó tras su hijo y le dio una colleja.
Alexis dio un bote en el asiento y se quejó por la malicia de su padre.
-Recoge la baba hijo-Comentario que le enfadó más y hizo que Fran no pudiese parar de reír más aun desde el golpe.
Sandy se limitó a mirar sorprendida a los chicos y volver de nuevo a su vigilia.


By: Kiissy








Comentarios

Entradas populares de este blog

Confianza

Más perros que nunca

VEN Y PROCURA