Sara y James FRAGMENTO

Me entrego a tu alma aunque no sea el único caminante por esas aguas.
Me opongo a tu mirada para que siempre sepas que no estás sola.
Cambiaré las sabanas para que sientas ese placer que siento yo cada vez que me abrazas.
Abrigaré tu prendas con la mejor tela para que nunca tengas frío y encuentres mi calor allá dónde vayas... 

Sara dejó la nota en la mesilla de noche y bajó al comedor, ya casi era media noche y James la estaría esperando bajo la ventana que da al comedor. Todas las noches se reunían ahí a escondidas de sus mentores. A pesar de lo que en un principio pueda parecer, Hillrome por la noche es un lugar muy acogedor, las luces mágicas siempre encendidas con fuego que da un calorcito muy agradable. 



-PstJames, estoy aquí- Dijo llamando su atención desde el balcón. 
James le cambió la cara completamente, su sonrisa se hizo enorme.  
-Sara- Suspiró,- estás preciosa...  
-Oh, por favor, pero ¿qué te pasa últimamente?- Estás tan…-Hizo una mueca de tedio cuando la mano del rubio empezó a acariciarle la mejilla. 
-¿Qué me pasa?- dijo socarronamente- ¿Es que no puedo cuidar a mi novia? 
-Tss,-dijo apartando su mano que no se había sentido intimidada por sus palabras aún.- Cuidar es una cosa, pero me vas a matar de una diabetes- replicó sonrojándose al recordar el poema.  

Aún no podía creerse lo rápido que James había cambiado, pasó de ser una pesadilla a un cielo de chico, le regalaba geranios colmilludos para que cualquier chico que se le acercase con lo que él llamaba “malas intenciones” acabase con algún trozo de dedo menos. “Hombres…” Pensaba ella.  

-Ah, veo que te llegó el poema. 
-Si, en que te has basado en escribirlo, ¿es algún fragmento de un libro? 
-Bueno, es algo que descubrí hace poco 
-Cuéntame 

Hace mucho, más allá de Hillrome, en las montañas, vivía una mujer, recientemente huérfana que había dedicado su vida a cuidar a los ancianos progenitores. Un día en su soledad, se puso a rezar y pidió a Dios tener más valor ya que pasaba mucho miedo sola y las dos noches siguientes una terrible nevada la dejó sin luz y al amanecer tenía que esconderse en los altillos de los armarios sin moverse porque los lobos entraban por los desperfectos que había dejado el temporal. 

-Pobre mujer... 
-Shhh, espera que sigue 
-Pero es que…- James la atrajo hacia sí y le dio un pequeño beso en los labios, suficiente para sorprenderla y poder continuar su historia. 

A la tercera noche con ventisca la mujer tuvo que hacer frente a la situación pues se había quedado sin alimentos y tenía que prepararse para los lobos que acechaban a la mañana siguiente así que en la oscuridad consiguió salir, conteniendo el aliento y sin dejar que sus pies tocasen apenas la nieve para no dejar rastro hasta alcanzar unas láminas de madera de roble que le servirían para cubrir los agujeros y así lo hizo. 

A la mañana siguiente los lobos no pudieron entrar y esa misma noche la ventisca paró. Ella, se enorgulleció de su azaña. 

-Fue muy valiente 
-Sí lo fue 
-Oh, espera- James podía ver su cabecita funcionar a toda velocidad.-Eso fue lo que le pidió a Dios, ser valiente. 
-Exacto 

La mujer entendió entonces que Dios no te da lo que pides, sino la oportunidad de conseguirlo por tus propios medios. 

Ambos callaron de repente y se giraron hacia la escalera. Uno de los mentores estaba de guardia.

-Tendremos que dejar la historia para mañana. 
-Eh, espera, no me has dicho el por qué de la nota… 
-Espera a mañana y sueña con ello. 
-Noooo- Casi gritó. 
-Shhh- Reaccionó el rubio a los quejidos de su chica poniéndole la meno en la boca. – Sabelotodo, espera un día a conocer esto.. Te presentaré a alguien que lo hará más interesante. 
-Y yo que creía que solo te habías vuelto un Romeo empalagoso… 

James la besó unas cuantas veces riendo y haciéndole cosquillas.- Eso también cariño.- Se despidió susurrándole en el oído mientras la cogía por la espalda. 
-Me encanta tenerte así… 

Para cuando quiso acabar la frase, Sara estaba en su habitación, sola y con otro trozo de papel en la mano izquierda. 


Porque recuerda que por muchas veces que me caiga nadie está más cerca del cielo que yo cuando te veo sonreír. 
Porque a veces los sueños parecen realidad si lo deseas suficiente, estos se cumplirán. 

James 

By:Kiissy


Comentarios

  1. Hola. Precioso, me ha encantado, hasta ahora solo he leído dos entradas tuyas y ya me tienes asombrada.
    Muchos besos, nos leemos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Deja un comentario y haz más amena esta hora del té :) GRACIAS

Entradas populares de este blog

Confianza

Más perros que nunca

VEN Y PROCURA