No te sientas culpable

Calma tu mente, no te desvíes de lo que es importante, se fiel a lo que crees, perdónate la ignorancia y perdónasela a los demás. No huyas. 
Da gracias a los que confían en ti, demuestra lo que vales poquito a poco. No hay más rival que el mundo que uno mismo se crea y solo estás tu para levantarte de nuevo, hay que sentir los latidos que te da la vida y entender que eso es todo lo que necesitas para estar bien.
No te rindas, no huyas, no llores. Solo inténtalo de verdad con todo lo que tienes y no caigas en el sufrimiento del "soy culpable".
Si no se ha podido, tira para delante, sin lagrimas robadas, sin sangre en los labios ni heridas de muerte.


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