Un poder muy especial

-Hablaré y hablaré, tus ideas derribaré y en tu mente entraré.-Dijo ELLA feliz.
-¿Pero que me estás contando?-Preguntó su amiga.
-¿Acaso no te acuerdas? ¡Estabas allí!
-¿Cuándo, dónde?
-Me estás decepcionando...
-¡Pero si no me acuerdo de nada!
-¿De nada en absoluto? Pero si te conté mis inquietudes, mis secretos... ¿Estás siendo borde conmigo?
-Que no se de que me hablas, en serio.
-¿Tan poco te importo?
-Venga va... No te lo tomes así yo solo...
-Se acabó no quiero volver a verte, no es la primera vez que me lo haces ni será la última. 
-¡Pero no se nada de eso!
-¿Como voy a ser tu amiga si no sabes nada de mi?
-¡Perdóname por favor!


ELLA pasó de el enfado a que una enorme sonrisa se dibujase en su rostro.


-Bueno, ahora ya sabes a que me refiero. Con una sola frase te he aturdido, luego te he hecho pensar, te he preocupado y casi te hago llorar, tan solo con unas pocas palabras...-Quedó mirando la reacción de su amiga y al ver que no respondía continuó.- ¿Entiendes ahora cuanto poder podemos llegar a ejercer sobre los demás?-Su amiga negó con la cabeza, empezando a enfadarse.


-¿Todo esto era solo una broma de mal gusto?-Preguntó cruzándose de brazos.
-No me has entendido ¿Verdad? Solo decía que te quiero.


Se le iluminó el rostro al escuchar el te quiero que le había dado su amiga se abrazaron y alegres se despidieron.


Una vez más ELLA comprobó como tan solo dos palabras pueden cambiarlo todo. 


Que poder tienen, tan pequeñas y desapercibidas, están sobrevaloradas... 


¿Por qué nos es tan duro reconocer todo lo que podemos hacer?

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