Llegados a este punto...

Ritmo frenético de los dedos contra la mesa, los folios se deslizan uno a uno sobre cada una de las mesas, el profesor mira desafiante a cada alumno tal y como pasa por su lado... El juego ha empezado.

Miras el reloj, son y cinco, te han quitado 5 minutos de vida. Pones el nombre sabiendo que luego se te va a olvidar y piensas "Genial lo primero que escribo y lo tengo bien." 

Lees la 1 suspiras y te acuerdas del tema en el que está, puedes sacar algo de nota.

Lees la 2 y ni de coña aciertas, lo sabes, lo saben, lo sabe.

En la 3 hay una tabla, ¿Una tabla en esa asignatura? Siguiente.

4 es completar con huecos, oh si, empiezo por este. Son y veinte y no llevas ni medio, es más lioso que inventar una fórmula para acertar la lotería, te lo dejas para el final.

5 y último, gracias a Dios te aseguras de que no hay más al reverso de la hoja. Ese te lo sabes, te das cuenta de que deberías haber empezado por ahí. 

Te pasas disfrutando el resto del examen de las inventadas que surgen fruto de la desesperación, además como has empezado por el final, cuando llegas a la primera pregunta te das cuenta de que ya no te parece tan difícil, de hecho, era la más fácil. 
Llegados a este punto, dejas el boli y empiezas a rezar para llegar al 5. Sales creyendo en Dios y cuando lo entregas el mundo entero te da igual, eres libre.


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